Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a nuestra Hermana Mayor y a cada uno de los miembros de esta querida hermandad, que ha sido para mí un refugio de fe, tradición y amor durante casi cuatro décadas. Ser parte de esta gran familia ha sido uno de los mayores privilegios de mi vida, y recibir la confianza para desempeñar el honroso papel de camarera de nuestra amada Virgen Dolorosa es un regalo que atesoro profundamente en mi corazón.

En estos días de recogimiento y devoción, en los que recordamos con humildad y fervor la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, pido con todo mi ser que la mirada maternal de nuestra Virgen Dolorosa nos inspire a fortalecer nuestra fe, a caminar con esperanza y a entregarnos con amor a quienes nos rodean.

Gracias, de corazón, por permitirme servir a nuestra hermandad en este camino de fe compartida. Que la Virgen Dolorosa nos guíe siempre con su ejemplo de fortaleza y amor incondicional.

OLGA GÓMEZ ORTUÑO
CAMARERA DE LA REAL E ILUSTRE HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES