Una nueva voz para nuestra Hermandad
Es para mí un inmenso honor y una gran responsabilidad dirigirme por primera vez a vosotros como vuestra nueva Hermana Mayor. La elección que habéis depositado en mí es un hito histórico que marca un antes y un después en nuestra querida Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores.
Agradezco a todos los que han hecho posible este hito, a aquellos que lucharon por la igualdad en nuestra hermandad y a los que me han brindado su apoyo incondicional. Juntos, continuaremos escribiendo nuestra historia, preservando nuestras tradiciones y abriendo nuevos caminos.
Ser la primera mujer en ocupar este cargo es un hecho que me llena de orgullo y emoción. Representa un avance significativo en la historia de nuestra Hermandad y un reconocimiento al papel cada vez más relevante de la mujer en la Iglesia y en la sociedad. Este nombramiento es un llamado a la igualdad y a la inclusión, y estoy convencida de que juntos podremos construir una Hermandad más abierta y participativa.
Asumo este nuevo reto con ilusión y entusiasmo. Tengo muchas ideas y proyectos en mente que estoy deseando compartir con vosotros. Quiero que nuestra Hermandad sea un espacio de encuentro, de crecimiento espiritual y de servicio a los demás. Aspiro a fomentar una mayor participación de los jóvenes, a fortalecer nuestros lazos con la comunidad y a actualizar nuestras actividades para que sean más atractivas y cercanas a las nuevas generaciones.
La modernización es necesaria para garantizar la pervivencia de nuestras tradiciones. Sin embargo, es fundamental hacerlo sin perder nuestra esencia y nuestros valores. Quiero que nuestra Hermandad siga siendo fiel a sus raíces, pero al mismo tiempo que se adapte a los nuevos tiempos. La tecnología, las redes sociales y las nuevas formas de comunicación nos ofrecen grandes oportunidades para difundir nuestra fe y para conectar con un público más amplio.
Quiero devolver la ilusión a nuestros corazones, reavivando la llama de nuestra devoción a la Virgen Dolorosa. Imaginemos juntos una hermandad donde la fe sea nuestro faro y la fraternidad nuestro pilar. Contaremos con los mejores artesanos para llevar a cabo la gran restauración de nuestro trono procesional, una obra de arte que será admirada por generaciones venideras. Este proyecto ambicioso transformará nuestra hermandad y será un legado para las futuras generaciones, un testimonio de nuestro compromiso con la tradición y nuestra devoción a la Virgen Dolorosa.
Mi compromiso con esta hermandad es total. Trabajaré incansablemente para que todos nos sintamos parte de una gran familia. Seré una Hermana Mayor cercana, accesible y transparente. Escucharé vuestras opiniones y sugerencias, y trabajaré junto a vosotros para construir un proyecto ilusionante. Honraremos la rica historia de nuestra hermandad, reconociendo la labor de aquellos que nos precedieron y transmitiendo su legado a las generaciones venideras. Y sobre todo, trabajaré para que nuestra Virgen Dolorosa siga siendo el centro de nuestra devoción y el motivo de nuestra unión. Quiero que todos nos sintamos orgullosos de pertenecer a esta gran familia y que juntos podamos construir un futuro lleno de esperanza.
Quiero que nuestra hermandad sea un lugar donde todos nos sintamos valorados y motivados a participar. Un lugar donde podamos crecer espiritualmente y estrechar nuestros lazos de amistad. Un lugar donde la tradición se une a la innovación, creando un futuro lleno de esperanza.
Os invito a todos a participar activamente en la vida de nuestra Hermandad. Vuestras ideas y sugerencias son fundamentales para que podamos avanzar juntos. Quiero que esta sea una Hermandad de puertas abiertas, donde todos nos sintamos acogidos y valorados.
En estos momentos de cambio es más importante que nunca mantener la unidad y la solidaridad. Confío en que, trabajando juntos, podremos superar cualquier obstáculo y alcanzar todas nuestras metas.
Sé que juntos podemos lograr grandes cosas. Con vuestra colaboración y entusiasmo, estoy convencida de que nuestra hermandad alcanzará nuevas cotas de esplendor. Juntos, como una sola voz, seguiremos llevando nuestra fe y nuestras tradiciones por las calles de nuestra ciudad.
Muchas gracias a todos.